Voy a salirme de mi temática habitual para comentar algo que me ha llamado mucho la atención.
Pasó ayer por la tienda una señora a comprarnos una impresora para su hija porque resulta que la otra que ya tiene conectada al equipo de su hijo no puede usarla su hija porque su hijo no quiere. Y es que se montó tal bronca en su casa que la pobre señora tuvo que pedir el día libre para arreglar el desaguisado. La causa del problema: un niño de 12 años y su hermana de 15 –> un par de malcriados.
Aquí hay algo que no me cuadra, la pobre señora no fue a trabajar por una pelea de los críos, y aún por encima ha tenido que gastar un dinero en una tontería porque sus hijos no saben compartir. Por si esto fuera poco, la señora contaba el asunto casi llorando, tenía un disgusto que no podía con el alma.
La mujer se desloma a trabajar, le da todo lo que quieren a sus hijos y se lo pagan con estupideces de este calibre, y es que ni siquiera le hacen caso: le pidió a su hija (que la acompañaba en ese momento) que acercase la caja de unos altavoces (que eran para ella) a casa mientras ella iba al cajero a por dinero para pagar los altavoces y la impresora. Pues bueno, la ñiñata se negó en rotundo y le montó un numerito en la tienda.
Tal vez Minina de Cheshire que sabe más del tema tenga otra opinión, pero está claro que aquí falta disciplina, y desde mi punto de vista, una bofetada a tiempo hubiese arreglado muchos de estos males…
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No soy partidaria de las bofetadas. No por tonterías del tipo “se va a traumar” ni nada por el estilo. Sencillamente una bofetada frena pero no educa. Cuando hay cachetes de por medio el chaval o chavala aprende a evitarlos, no a comportarse correctamente. Sin embargo, si que coincido contigo en que falta disciplina, falta educación.
Por la reacción que describes la madre está superada y dominada por sus hijos. Hijos maltratadores y tiranos… lamentablemente se trata de una epidemia.
Que yo recuerde, a mi me dieron 1 bofetada, contada, ni más ni menos. Y no me veo como un maleducado, Pero hay que establecer límites, una forma de decir “hasta aquí hemos llegado”.
Yo creo que la bofetada sólo sirve en los casos en los que no es necesaria. Aquel al que la bofetada le hace algo, podrías haber razonado con él.
En este caso el problema de disciplina viene de lejos, la madre nos les ha enseñado a compartir, les cumple todos los caprichos, y presupongo que ellos no saben que existe la palabra castigo. Una situación muy penosa… lo grave es que hayan llegado a eso :/
Es de lo más común últimamente. La generación de nuestros padres creció sujeta a estrictas normas y no quieren eso para sus hijos. El problema es que queriendo evitar un extremo se pasan directamente al otro. Una pena.
Cuando Cuatro Tv estrena un programa al respecto: SOS adolescentes…. será por algo.